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¿Qué es la grafomotricidad?

¿Sabes lo que es la grafomotricidad? Aunque esta expresión no forma parte del vocabulario de muchas personas, este conjunto de habilidades está estrechamente ligado a la vida de todos nosotros y es precisamente en la infancia cuando esta práctica debe ser introducida.

La grafomotricidad es responsable de constituir un conjunto de funciones neurológicas y musculares que dan la posibilidad a los movimientos motores en la escritura, así como en otros registros gráficos que practicamos en nuestra vida. Además, la grafomotricidad está ligada a la práctica fina, responsable del uso de los pequeños músculos de las manos (muy importantes para la escritura, el manejo de las tijeras, etc.).

Coordinación motora: el complemento esencial de la grafomotricidad

La coordinación motriz, especialmente la coordinación de la motricidad fina, es elemental para la mejora de la grafomotricidad del niño. Sin embargo, hay que subrayar que la capacitación es esencial para obtener resultados positivos. En un artículo anterior, el NeuroSaber proporcionó dos consejos importantes, ver cuáles son:

– Primer consejo: es esencial no empezar nunca a trabajar la coordinación motora con las manos. La respuesta es que en primer lugar viene la conciencia del cuerpo del niño. Es interesante trabajar tal esquema para que el pequeño conozca la fuerza de su cuerpo. Cabe señalar que la expresión del propio cuerpo influye en la escritura. Todo está muy organizado neurológicamente.

– Segundo consejo: trabajar en el tono es fundamental para la facilidad de la escritura. Recuerde que en la escritura hay dos mecanismos muy importantes: la presión y la prehensión. Estos dos aspectos son muy válidos para que el niño tenga la firmeza en sus manos al desarrollar su escritura.

Aprendiendo grafomotricidad en la escuela

Siempre es bueno recordar que la grafomotricidad debe ser introducida en la vida de un niño desde el nivel sensorial, el nivel integrador, el nivel expresivo y el nivel perceptivo. Cabe señalar que la grafomotricidad pasa por este proceso de construcción y desarrollo gradual hasta que el niño llega a escribir. Como se mencionó anteriormente, un entrenamiento bien diseñado es la mejor manera de entrenar esta habilidad en los estudiantes.

Libertad para desarrollar habilidades

Lo que muchos deben tener en cuenta es que la grafomotricidad depende de un detalle muy importante, ya que hasta los 3 años de edad un niño no debe ser forzado a nada en absoluto. Esto significa que el pequeño necesita ser libre para desarrollar actividades que lo dejen suelto, como: dibujos circulares, actividades de exploración, manipulación de objetos, scrabble espiral, círculos.

A partir de este período, se aconseja a los profesores que inicien la iniciación del pequeño en la formación de ciertas habilidades, como los dibujos de formas geométricas, figuras humanas. Es importante destacar lo siguiente:

Alrededor de los 3 años, el niño comienza a hacer ese círculo que corresponde a la cabeza y, además, a tirar de los trazos que darán forma al dibujo de un cuerpo, a los animales y, finalmente, a la ortografía (Núñez, 2016).

Debemos enfatizar que la ortografía no se enseña a los 3 años. A la edad de 4 o 5 años el niño ya tiene una mayor capacidad para sostenerse. Desde que son muy jóvenes, hay que destacar que los ejercicios destinados al entrenamiento de la grafomotricidad no deben exigir a los niños que escriban de forma puntual. El objetivo en este momento es estimular la coordinación motora.

Cuando la grafomotricidad puede ser entrenada por el pequeño, los maestros deben pensar en algunas formas apropiadas para estimular al niño. La ortografía debe ser inducida de manera sensorial, integradora y perceptiva para que la capacidad del niño se manifieste de manera satisfactoria.

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